sábado, 25 de octubre de 2008

"Todos somos extranjeros"

[...] Los extranjeros tienen el deber de someterse a las leyes del país en el que viven, aunque no participen en la gestión del mismo. Las leyes, por otra parte, no lo dicen todo: en el marco que definen, caben los miles de actos y gestos cotidianos que determinan el sabor que va a tener la existencia. Los habitantes de un país siempre tratarán a sus allegados con más atención y amor que a los desconocidos. Sin embargo, estos no dejan de ser hombres y mujeres como los demás. Les alientan las mismas ambiciones y padecen las mismas carencias; sólo que, en mayor medida que los primeros, son presa del desamparo y nos lanzan llamadas de auxilio. Esto nos atañe a todos, porque el extranjero no sólo es el otro, nosotros mismos lo fuimos o lo seremos, ayer o mañana, al albur de un destino incierto: cada uno de nosotros es un extranjero en potencia.

Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización. Los bárbaros son los que consideran que los otros, porque no se parecen a ellos, pertenecen a una humanidad inferior y merecen ser tratados con desprecio o condescendencia. Ser civilizado no significa haber cursado estudios superiores o haber leído muchos libros, o poseer una gran sabiduría: todos sabemos que ciertos individuos de esas características fueron capaces de cometer actos de absoluta perfecta barbarie. Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera.

Extracto del discurso de Tzvetan Todoro, premio de Ciencias Sociales.

jueves, 23 de octubre de 2008

DEBATE

La educación del siglo XXI debe apoyarse en estos cuatro pilares

· Aprender a conocer

· Aprender a hacer

· Aprender a vivir juntos

· Aprender a ser.

(Informe Delors)


Está claro que vivimos en un mundo globalizado, donde la mezcla de razas, idiomas, culturas y religiones diferentes es parte ya de nuestro paisaje cotidiano. “Lo uniforme y homogéneo ha dado paso a lo complejo, plural y mestizo” (Ortega, 2004)

En nuestro debate, todos teníamos algo común, el objetivo, “construir” la convivencia, y algo divergente, ¿ cómo hacerlo? Integración, inclusión, asociacionismo,... Aquí también hay muchas “miradas” distintas, casi tantas como personas que opinamos. ¿De quién sería la responsabilidad? Vuelve a haber distintas opiniones, el profesorado, el ámbito educativo, la sociedad en su conjunto.

De lo anterior se sacan dos conclusiones rápidas. En primer lugar, que es un objetivo complejo. Y en segundo, que, en nuestra pequeña parcela de responsabilidad, como formadores, actuemos como en el debate, si somos capaces de “escuchar” otros puntos de vista, otras opciones, otros enfoques, en un entorno en que no te sientes juzgado, ni despreciado, ni señalado, respetándonos aunque no estemos de acuerdo o no compartamos esas ideas, ¿porqué no escuchar y respetar otras formas de ver la vida o el mundo?